Por fin! un buen día para salir en moto.

Esta vez el lugar de cita ha sido la gasolinera del Campo de las Naciones y allí nos reunimos, con mayor o menor puntualidad, un animoso grupo de ocho personas dispuesto a disfrutar del frío y soleado día con el que marzo parece querer anunciar la cercana primavera.



Bien equipados y con los depósitos llenos nos metemos en la autovía de Burgos con dirección a El Vellón. Conducimos a ritmo legal y en cuanto dejamos la autovía empiezan los bonitos y muy técnicos tramos de curvas que nos encaminan hasta Torrelaguna. La bajada por esta carretera desde El Vellón es espectacular pero el paisaje no debe distraernos de hacer buenas trazadas y evitar sustos innecesarios…es un camino para disfrutar mucho de la moto y aplicar buenas dotes de pilotaje.

Pasamos Torrelaguna y vamos en dirección a la presa del Pontón de la Oliva, dejando a un lado Patones de Arriba, bonito lugar que conviene evitar los fines de semana por la gran cantidad de gente que sube hasta allí. Un poco antes de llegar a la presa sale a nuestra derecha el desvío a Valdepeñas de la Sierra que debemos tomar avanzando hacia Tortuero y sin entrar en este último pueblo nos metemos por un camino asfaltado que debe llevarnos a Valdesotos, donde haremos la primera parada de la mañana. La pista asfaltada se adentra en la sierra dejando la vega del Jarama a nuestra derecha, va cogiendo altura y esto nos permite disfrutar de un paisaje solitario, duro pero muy hermoso. En algunas zonas el asfalto ha sucumbido a una climatología que debe ser despiadada, dejando en su lugar unos baches que debemos pasar con cuidado y el descenso hasta el cruce con Valdesotos lo hacemos despacio por lo abrupto del camino, pero qué lugares!.



Una vez en el cruce llegar hasta Valdesotos es un agradable paseo por la ribera del arroyo Palancares, afluente de montaña que nutre al Jarama. Son buenos tiempos para los cursos de agua, todos bajan bulliciosos y repletos.

Valdesotos nos recibe tranquilo. Tiene unos 45 habitantes pero sólo unos 10 viven permanentemente. Está a unos 844 mts de altitud, ubicado en un ensanche del arroyo y es guardián de la reserva de caza de Sonsaz. ¿Cómo surgen lugares así, tan escondidos?. Parece ser que su origen se remonta al siglo XI debido a la repoblación que se llevó a cabo en estas tierras tras la Reconquista. Merece la pena un cómodo paseo de poco más de un kilómetro hasta el salto de El Chorro, una bonita cascada, una escondida “playa de agua dulce”.

Es hora de un “almuerzo” y en el bar del Ayuntamiento damos buena cuenta de unas bebidas y un chorizo frito con pan que nos alegra la ruta.



Dejamos Valdesotos y seguimos con dirección a Puebla del Vallés. Atención, al poco de tomar esta carretera tenemos a nuestra derecha un pequeño rincón con mucho encanto: el puente medieval que servía de acceso a Valdesotos y que se encuentra sobre la hoz del Jarama.





Seguimos hacia nuestra próxima parada que será en La Mierla. El paisaje es salvaje y abrupto, tan pronto se abre en escasas tierras de cultivo como se estrecha entre las rocas o atraviesa zonas de pinar. Dejamos atrás Puebla del Vallés y salimos a la carretera que a nuestra izquierda lleva a Tamajón y a la derecha nos acercará al desvío de La Mierla.


La pequeña y maltrecha carretera a La Mierla sale un poco más adelante a nuestra izquierda, atento que te pasas!!. De nuevo, despacio ya que el asfalto no está en muy buenas condiciones pero el paisaje lo soluciona todo.

A la salida de una curva el paisaje se tranquiliza y aparece La Mierla, señorial, en mitad de una llanura circular rodeada de pinos, destacando la torre de su iglesia . Este pequeño pueblo estáubicado en la transición de la campiña y la Sierra Norte, en la ribera del Sorbe. Se fundó a finales del siglo XI cuando se repobló después de la conquista por Alfonso VI. Perteneció al Señorío de Beleña pero la peste del siglo XIV acabó con la población. En 1420 fue refundado y en 1625 adquirió título de villa, como recuerda su “picota”. Un relajante paseo nos descubre su iglesia del siglo XVI, la escuela de 1931, la fuente medieval (única) la almazara, la bonita ermita de la Soledad a la salida del pueblo….y además da la posibilidad de tener una agradable conversación con la abuela del pueblo.


En La Mierla se unen al grupo otros cuatro moteros, dos de ellos son dos valientes jóvenes, llenos de afición, que con sus deportivas 125 van a continuar la ruta con nosotros. ¡Bravo muchachos!.

Desde La Mierla desandamos el camino y nos vamos hacia Tamajón. En el mismo pueblo y sin parar giramos hacia Muriel, dirección Cogolludo. Nos vamos adentrando en el espectacular cañón del Sorbe. Muriel es otra población cuyo origen se remonta al siglo XI. Perteneció a las Tierras de Atienza y luego al Señorío de Beleña. En los años 60 estuvo deshabitado y casi desaparece. Hoy es un bello lugar con casas de piedra, mirador sobre el río (en el bar del mismo nombre se puede comer pero conviene reservar antes), plaza, fuente vieja y la muy rural iglesia de Sta. Águeda del siglo XVI.

Hora de comer. Este sitio es idóneo pero hoy no nos pueden atender pues ya tienen el comedor lleno. Su dueño nos recomienda ir hasta Arbancón (que está en nuestra ruta) y comer allí. Sin perder tiempo seguimos por el cañón del Sorbe y a partir de aquí la ruta se hace todavía más bonita…cuidado, alguna curva puede sorprenderte si el paisaje te distrae.


Nuestro buen amigo Fernando Soler, que esta vez no ha podido venir nos aporta este comentario de Cela sobre la ruta de los botargas:
"En Arbancón, entre Cogolludo y Jocar, vive el tío Hermenegildo, que anduvo de botarga en Beleña y talla las máscaras en madera de nogal".

La fiesta de los botargas está muy relacionada con la bonanza de la próxima cosecha y comienza con el primer mes del año en los pueblos del norte de Guadalajara. Trajes de fuertes colores, ruidos y bailes en los que participa todo el pueblo. Se supone que comenzó como celebración de ciertos ritos o cultos a la naturaleza "existían ciertos genios del bosque, que con su magia, influían en el crecimiento de las cosechas". También podían ser pedigüeños medievales que realizaban piruetas y actuaciones para obtener unas monedas.

En Arbancón encontramos un lugar para comer “El Balcón de Arbancón”: unas migas y un poco de matanza, con ensalada, vino y ricos postres, aunque un “caldito” no habría estado mal para empezar. Buen momento para conversar, hablar de motos, de viajes, de la chaqueta de Roberto.

Hora de regreso no sin antes la “clásica foto de cascos”, luego con la bandera recompuesta, después del percance de Irlanda, por las hábiles manos de Natalia…

Y ahora hasta Cogolludo, luego a Jadraque para bordear, en una bonita subida, su imponente castillo defensivo, conocido también por “Castillo del Cid” y que se encuentra “sobre el cerro más perfecto del mundo”, según Ortega y Gasset. Una gran fortaleza que en 1889 fue comprada simbólicamente por 300 pesetas por el pueblo, al que ahora pertenece. Seguimos hacia Hitadisfrutando de buena carretera y paisaje. Cerca de esta última localidad, en Torre del Burgo,está nuestro último objetivo: el misterioso monasterio benedictino de Sopetrán. Su historia y avatares son muy extensos así que lo más recomendable es acercarse y admirarle con cuidado, está en ruina, y consultar la siguiente página: www.sopetran.es (La fuerza de un sueño). Descubrimos dónde se apareció la Virgen de Sopetrán en 1050, enterramientos con huesos humanos, el esfuerzo para que no se venga abajo… Lástima de la bonita Hospedería junto almonasterio que estaba cerrada, parece que no acaba de arrancar y afianzarse como negocio.

Una vez que abandonamos el lugar de Sopetrán la carretera hasta Guadalajara nos permite disfrutar de una buena conducción con la elegante luz de la tarde. Así llegamos hasta la autovía de Barcelona y en menos de una hora en casa. La parada para la despedida la hacemos en una gasolinera después de pasar Guadalajara. Ha estado muy bien y todos hemos disfrutado mucho con el día.

Yo soy de los que creo que viajando en moto percibes por donde pasas de una forma única. Te relacionas con el paisaje de una manera distinta, estás como metido en él, puedes sentir su olor, su forma, su calor o su frío, su brisa o su viento e incluso diría que hasta el color. También tu relación con la gente es diferente, siempre tengo la sensación de que es más amable y cercana, más directa. Sí, me gusta viajar en moto y el día de hoy ha sido de esos que refuerzan este sentimiento. Todo un placer y lo mejor, compartirlo con un buen grupo de amigos.

José Ramón.






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1 comentarios:

Equipo Texeo - RevistaMonsacro dijo...

Hola Chicos, envidia que me dais, y muchas gracias por la cita a José Ramón.

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